miércoles, 9 de abril de 2014

HUYE RÁPIDO



... "Aquello no lo había cogido por sorpresa. Joss comprendía desde hacía tiempo que las cosas están dotadas de una vida secreta y perniciosa. El mundo de las cosas estaba evidentemente repleto de una energía completamente concentrada en joder al hombre, a excepción quizás de algunas piezas del casco que no lo habían agredido nunca, según su memoria de marino bretón. El más mínimo error de manipulación provocaba a menudo toda una serie de calamidades en cadena, que podían ir del incidente desagradable a la tragedia, al ofrecerle a la cosa una libertad repentina, por mínima que fuese. El tapón que se escapa de los dedos, constituye, en menor grado, un modelo básico. Porque un tapón suelto no viene rodando hasta los pies del hombre en modo alguno. Se ovilla tras la cocina, malamente, en busca de inaccesibilidad, como la araña, y desencadena para su depredador, el Hombre, una sucesión de pruebas variables: desplazamiento de la cocina, rotura del tubo de enganche, caída de utensilios, quemaduras. El caso de esta mañana había procedido de un desencadenamiento más complejo, inaugurado por un error benigno de lanzamiento que había provocado el debilitamiento de la bosa de la basura, desplome lateral y desparramamiento del filtro del café por el suelo.

Así es como las cosas, animadas por un sentimiento de venganza legítimamente provocado por su condición de esclavas, consiguen a su vez, en momentos breves pero intensos, someter al hombre a su poder latente, hacen que se retuerza y se arrastre como un perro, y no se apiadan ni de mujeres ni de niños.

No, Joss no confiaría en las cosas por nada del mundo, como tampoco donfiaba en los hombres ni en el mar. Las primeras os roban la razón, los segundos, el alma, y la tercera, la vida."

"Huye rápido, vete lejos". Fred Vargas. Ed. Siruela. 2011