jueves, 24 de abril de 2014

LOBOS Y CORDEROS



Ayer, día del libro, cuando todo el mundo lo estaba celebrando, los que nunca leen se hacían el propósito de leer, y los que saben que no van a leer se iban a compran un libro con la conciencia tranquila por el deber cumplido, me llegó un post del que extraigo estos párrafos, y dejo el enlace por si lo quieren leer íntegramente: Los futuros del Libro


... "Entre nosotros el campo editorial ha sufrido un proceso de concentración progesivo que ha culminado (¿?) con la adquisición por parte de Berteslmann-Pearson (Random House) del sello Alfaguara, una operación con la vista puesta en el suculento y creciente mercado latinoamericano (valorado en unos 3000 millones de euros, en un futuro próximo, y 2150 según el último estudio de CERLALC El libro en cifras). Quedan, por tanto, con el permiso de los sellos de libro de texto (SM, Edelvives, etc.) y con el beneplácito provisional de Amazon y Google, cuatro grandes asteroides editoriales -Planeta, Bertelsmann-Pearson, Hachette y Feltrinelli-, y una constelación de millares de minúsculos aerolitos que van y vienen sin apenas lanzar una sombra sobre la galaxia. De acuerdo con las cifras con las que podemos sopesar el grado de concentración editorial español, cerca de un 70% de la producción nacional -si no más- está ya en manos de unos pocos actores. Un campo editorial, por tanto, casi completamente dominado por los sellos de esos cuatro grandes grupos que, de justicia es reconocer, recogen las voces de los principales autores nacionales e internacionales en todos los ámbitos de la creación y el pensamiento.

Cuando pienso en cómo la noche se cierne sobre los libros, cuando aprecio los múltiples oscuridades que asolan al ecosistema editorial (concentración rampante, índices decrecientes de compra y lectura, rendimientos menguantes, libreros extraviados, ausencia completa de apoyo público, crisis económica y declinación de la demanda, disrupción digital de la cadena de valor tradicional), acudo presto a ese párrafo iluminador de Pierre Bourdieu en el que, refiriéndose a los pequeños editores, decía: “esos pequeños editores innovadores, aun cuando su peso sea muy escaso en el conjunto del juego, son los que le proporcionan, sin embargo, su razón de ser, su justificación de existir, su punto de honor espiritual, y son, por eso mismo, uno de los principios fundamentales de su transformación”.